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martes, 1 de enero de 2008

El Faro de Moncloa, cerrado 'sine die'

El Gobierno municipal clausuró en agosto de 2005 este emblemático mirador por carecer de los sistemas de evacuación que exige la normativa antiincendios. El Consistorio no sabe cuándo lo abrirá y el PSOE exige un plan de rehabilitación y apertura para que los madrileños lo disfruten.

Hoy en día no deja de ser un edificio emblemático más de Madrid. Pero cuando nació, en 1992, enseñoreaba el noroeste de la capital. Ahora, el Faro de Moncloa, cerrado desde agosto de 2005, aguarda tiempos mejores para recuperar su antiguo esplendor.

«Contraviene la normativa de Protección Civil. Es decir, que los mecanismos de evacuación y emergencia no son los adecuados. Concretamente el problema está en las medidas de la escalera de salida que no tiene el ancho debido. El Ayuntamiento no tiene fecha para solucionar el problema», aseguraba a este periódico un portavoz del Area de Las Artes, de quien depende este edificio singular. Concretamente, está en manos del Departamento de Gestión Administrativa de Centros y Auditorios. Tiene el nivel 3 de protección, el más bajo.

El Faro de Moncloa se encuentra frente al Museo de América y la Biblioteca de la AECI en la Ciudad Universitaria, entre la avenida de la Victoria, la A-6 y la avenida de los Reyes Católicos. Fue construido en 1992 por el arquitecto Salvador Pérez Arroyo para celebrar la capitalidad europea de la cultura de Madrid. Se convirtió en el edificio emblemático del anterior alcalde, José María Álvarez del Manzano.

La cúspide de sus 95 metros de altura ofrece unas vistas inmejorables del noroeste de Madrid, la Casa de Campo, El Pardo y la sierra de Guadarrama. Rápidamente, su interés turístico, como mirador, dejó a un lado la función de iluminar esa parte de la ciudad y de servir como base para las antenas del servicio municipal. Llegó a albergar incluso un restaurante. Para ascender hasta la cima, lo normal era hacerlo en un ascensor.

Más de dos años cerrado
El incendio del edificio Windsor acabó por echarle el cierre, que se produjo el 27 de agosto de 2005. El motivo es que contravenía la normativa de seguridad para este tipo de edificios de tanta altura. El Ayuntamiento decidió clausurarlo. Desde entonces, no hay actividad.

En un primer momento se adujo problemas de electricidad estática que provocaban calambres al público que se asomaba a la barandilla. Esta circunstancia se dio, según confirmó el portavoz municipal, pero el asunto real es que la escalera sólo tiene 80 centímetros de ancho cuando debería tener un metro, y el sistema de climatización no es el adecuado, según denuncia el PSOE.

Sin embargo, fuentes del Area de Las Artes no precisaron el ancho exacto de la escalera y la medida que debería tener.

En la actualidad, no queda allí más que los efectivos de la seguridad privada que matan el tiempo como pueden. «Por causas ajenas al Faro de Moncloa y a la Concejalía de Gobierno de Las Artes, esta instalación se encuentra cerrada», reza un cartel a la entrada. Incluso está el precio de acceso: un euro para los adultos y 50 céntimos para los niños.

Desde el pasado año, desapareció como edificio a gestionar, y no hay partida presupuestaria alguna, ni estudios de reforma ni proyecto para su rehabilitación. En 2008 tampoco hay ninguna partida presupuestaria para mantenimiento o rehabilitación para abrirlo al público. Pese a todo, en la Ordenanza reguladora de los Precios Públicos por la Prestación de Servicios o la Realización de Actividades, aprobada el 29 de noviembre de 2006, consta el precio por el alquiler de las salas para la celebración de ferias, conferencias, convenciones y espectáculos. La cuantía es de 3.220,25 euros.

De hecho, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, realizó la primera cena de Navidad, en 2003, en este edificio. El Consistorio no despejó ayer las dudas sobre su futuro en la Comisión de Las Artes.

PSOE: "Hay desprendimientos de chapa"
El portavoz municipal socialista, David Lucas, acusó al regidor de «haber sometido al olvido este edifico municipal que es patrimonio de la ciudad. Lo ha olvidado el Area de Las Artes, no ha ejercido su responsabilidad y lo ha retirado de los presupuestos». El PSOE exige que se redacte un plan de rehabilitación y que se consulte al autor de la obra y al Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. «Cualquier decisión del Faro ha de ser consensuada y no queremos que vuelva a ocurrir lo de la Pagoda en 1999», precisó.

Su portavoz de Las Artes, Daniel Viondi, dice que el Gobierno «no sabe qué hacer con el Faro de Moncloa» y denunció que «la desidia del Ayuntamiento en su conservación ha provocado, incluso, el desprendimiento de chapas del edificio».

«Si el Ayuntamiento se está cuestionando rehabilitarlo o derribarlo, el grupo municipal socialista quiere que la decisión esté justificada y consensuada».

Los socialistas confían en que se reabrirá este monumento pronto. Desde el Ayuntamiento aclararon ayer en la Comisión de Las Artes que el edificio no será derribado, aunque no pueden precisar cuándo se abrirá.



Fuente: El Mundo

lunes, 2 de abril de 2007

La Gran Vía (II)

Se inician las obras

La Gran Vía nace de una necesidad de un eje de comunicación este-oeste salvando las tortuosas calles del centro de una ciudad que empezaba a crecer pero que había sido concebida prácticamente como un pueblo.

La idea rondó muchos años, pero la solución no era fácil. La ciudad ya estaba montada y hacer una gran avenida central significaba sacrificar barrios que debían quedar partidos en dos y el derribo de manzanas completas con el coste social que ello suponía.

El primer proyecto que se diseñó para esa gran arteria que se quería empezar a construir,
data de 1862 a cargo del Ayuntamiento. En este proyecto, se pretendía unir inicialmente la
calle Preciados con la calle Alcalá y más adelante con Plaza de España. Aunque se llegaron a expropiar terrenos, no llegó a prosperar.

En 1886 hubo otro proyecto más parecido al actual en el que el trazado ya iba desde Alcalá a Plaza de España pero más al norte de lo que es en la actualidad. Pero aunque este proyecto también fracaso, sí que consiguió dar nombre a la zarzuela La Gran Vía con música de Federico Chueca.

Ya en 1898, sobre el anterior proyecto se actualizó y en 1901 se dejó definitivo, por lo que ya parecía que iba a nacer finalmente la Gran Vía. Pero aun con el proyecto más o menos definitivo, hubo cambios sustanciales. Inicialmente la calle iba a tener un ancho de 20 metros y se amplió a 25, aunque finalmente llegó a 35.

Una vez aprobados dichos proyectos, los problemas vinieron por cuestiones de financiación. En principio los concursos quedaron desiertos y no se adjudicaron hasta 1909 por 29 millones de pesetas.Y gracias al alcalde, el Conde de Peñalver y su apuesta firme por el inicio del proyecto, finalmente se pudo dar el empujón final para el inicio de las obras.

Ya finalmente, siendo alcalde Francos Rodríguez, el 4 de abril de 1910 se inauguraron las obras contando con la presencia del rey Alfonso XIII y la familia real. La inauguración se llevó a cabo en una tribuna situada en lo que hoy es la esquina de Alcalá con Gran Vía. El acto consistió en golpear una casa adjunta a la iglesia de San José y fue la primera de las cientos de casas que hubo que derribar en todo el periodo que duraron las obras.

Como curiosidad, el primer albañil que inició el derribo y los trabajos de esta gran obra se llamaba Álvaro Guadaña.

Pues las obras ya estaban en marcha y no muy diferente a la actualidad, fue tortuoso su progreso. La zona se convirtió en una auténtica pesadilla para los vecinos. Charcos, escombros, barro, polvo, calles cortadas. Lo único que entonces duraban bastante más que ahora, los periodos electorales no tenían el peso que tienen en la actualidad.

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